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FUI VIOLADO, CUANDO TENIA 14 A�OS DE EDAD, ESO SUCEDIO CUANDO IVA AL CLUB PARA ENTRENARME EN SALTOS HORNAMENTALES , cuando fuimos al vestuario nos sacamos las ropas , y vamos a las duchas es ahi que conoci a mi violador , despues de las practicas volvemos alos vestuarios a tomar una ducha caliente y relajarnos , en ese momento se puso en frente mio dentro de la ducha un tipo que me miraba con mucha intensidad yo me daba vuelta en mi baño pero creo que era peor , se exito de tal manera que vi su enorme pija crecer en un tamaño |
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Dos intrusos en mi casa. Segunda parte |
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escrito por manuel
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miércoles, 21 de julio de 2004 |
Pensé que ya habÃa terminado todo, pero no sabÃa lo que me esperaba, los tipos no se iban a conformar con una mamada y menos ahora que sabÃan que yo estaba sola
Entre los dos me hicieron levantarme y caminar adentro de la casa; el pelón me repetÃa en todo momento que no hiciera ruido ni me resistiera porque me clavarÃa el cuchillo hasta dejarme hacha trizas; no dudé de que lo hiciera, pues ee notaba que el tipo era un desquiciado.
Una vez dentro me llevaron al comedor; me ordenaron subirme y acostarme boca arriba; me abrieron los brazos y me ataron cada uno a las patas de la mesa; pero mis nalgas apenas se recargaban en la mesa; mis piernas quedaron volando. Les pedà que no me hicieran ya nada, pero el pelón me puso el cuchillo frente a un ojo y me dijo que me callara o me dejarÃa tuerta y que de todos modos me iba a violar, asà que tuve que guardar silencio. El pelón recorrió mi cuerpo con el cuchillo; se detuvo en los senos y me apretó uno causándome mucho dolor; me dijo que serÃa interesante ver como quedarÃa yo con un solo seno y acercó el filo del cuchillo a mi pezón; me picó un poco y tuve que gritar, pues ya no aguanté más. Creà que cumplirÃa su promesa, pero él lo que hizo fue ordenarle al flaco que me tapara la boca; este tomó un pedazo de cinta y me lo colocó en la boca, luego tomó una toalla y me envolvió la boca con ella impidiéndome hacer cualquier ruido; el pelón siguió recorriéndome con el cuchillo y se detuvo en mi entrepierna; me dijo que tal vez me clavarÃa el cuchillo en la vagina para verme desangrar por allÃ; yo lloraba suplicante, pero ellos se burlaban de mÃ, diciéndome que ahora ya no me sentÃa tan valiente sin mi arma; hubiera deseado decirles que los cobardes eran ellos, poniéndose los dos contra una mujer sola e indefensa.
Después se desnudaron por completo y el pelón me abrió las piernas, sosteniéndolas en alto con los brazos abiertos; se paró en medio de ellas y colocó su pene en la entrada de mi vagina; vi venir lo inevitable, cerré los ojos y sentà un gran dolor cuando el pelón metió con fuerza su miembro hasta el fondo; creà que me partirÃa en dos; las lágrimas saltaron de mis ojos y los abrÃ, vi como el pelón sonreÃa mirándome a la cara, gozando con mi sufrimiento; el dejó su pene adentro y empezó a moverse en cÃrculos, provocándome más dolor; yo gritaba que ya no siguiera, pero solo se escuchaban ruidos inintelegibles. Luego el pelón empezó un vaivén hacia adentro y afuera de mi vagina,; soltó mis piernas y empezó a magrear mis senos, los sobaba, los pellizcaba y los apretujaba haciéndome sufrir.
Todo el tiempo que me estuvo violando, el tipo me dijo cosas burdas y sucias, además de burlarse hasta que terminó dentro de mÃ, arrojándome grandes chorros de semen en la vagina; él gritó de placer mientras me apretaba con fuerza los senos haciéndome llorar.
En cuanto el pelón sacó su flácido pene chorreante, el flaco se colocó en posición y empezó a meter despacio su pene; al principio lo sentà poco, no dolÃa mucho porque lo tenÃa muy delgado, pero lo fue clavando más y más, parecÃa interminable. Cuando clavó una parte, sentà como si me fuera a atravesar toda y salir por la boca; empecé a retorcerme y a tratar de gritar para pedirle que no la siguiera metiendo, él se dio cuenta y me dijo que apenas llevaba la mitad, que aguantara porque iba a meterla toda y siguió empujando.
Aquel enorme fierro me quemaba, no creà poder aguantarlo todo, pero creo que si me lo metió por completo; luego empezó a moverse adentro y afuera, en cada embestida yo sentÃa como que me partÃa en dos; a él no le importaron mis quejidos ni mis lágrimas, siguió violándome hasta que terminó también con una gran descarga dentro de mÃ.
Pensé que ahora si ya estarÃan satisfechos y habrÃa terminado todo, pero ellos tenÃan otros planes.
Luego de que terminaron de violarme ambos me vendaron los ojos; me ataron las piernas abiertas a las otras patas de la mesa y los escuché alejarse; pensé que se habÃan ido y que me habÃan dejado en esa posición para que no me soltara rápido y pudiera pedir ayuda. Al creer que estaba sola, intenté soltarme, pero por más que me esforcé no pude liberarme, asà estuve hasta que el cansancio me venció y me dormÃ.
Un salvaje cubetazo de agua me despertó; yo me sentà adolorida, pues seguÃa en la misma posición. Escuché la voz del pelón junto a mi oÃdo; me dijo que me iban a soltar pero que no gritara y que hiciera lo que ellos dijeran o me matarÃan; asentà con la cabeza y me soltaron; me quitaron la venda de los ojos y me desamordazaron. Me llevaron al baño y el pelón me hizo que le curara la herida que yo misma le habÃa hecho en la pierna; se la curé y luego me ordenaron que me bañara; lo hice mientras ellos platicaban al otro lado de la cortina de baño; platicaban de cosas intrascendentes, como si nada pasara hablaban de deportes, de cervezas y de mujeres, incluyéndome a mÃ; lo que más miedo me dio fue que mencionaban que podrÃan llamar a otros amigos a que les ayudaran a llevarse las cosas y que les pagarÃan “con cuerpo”, después de ese comentario se rieron y entendà que el cuerpo con el que pagarÃan seria el mÃo; no llegaron a ninguna conclusión.
Salà de bañarme, me sequé y solo cubierta por una toalla me llevaron a mi recámara y me ordenaron que me arreglara, pero que o me vistiera; obedecà y luego me llevaron al teléfono; me hicieron que llamara a mi esposo al hotel donde se hospedaba y que le dijera que habÃa llegado tarde pero habÃa escuchado su mensaje y que le llamaba para darle las buenas noches; tuve que fingir que todo estaba bien, pues en todo momento el pelón tuvo el cuchillo apuntando a mi vagina; mi esposo no se dio cuenta de nada, dijo que me llamarÃa al dÃa siguiente y le contesté que estaba bien.
Luego me llevaron a la cocina; me ordenaron que preparara algo de cenar, sintiéndome humillada en mi propia casa, preparé unos sandwiches, me quitaron la toalla y me hicieron sentarme desnuda y comerme un sandwich que el pelón escogió, supongo que para comprobar que no los estuviera envenenando; ellos se devoraron los suyos y tomaron cerveza; de repente el pelón sin terminar de comer, me miró y me dijo: “Mámame la verga”; sorprendida no supe que hacer, pero el me mostró de nuevo el cuchillo que nunca dejaba y me ordenó: “¡métete debajo de la mesa y mámame la verga cabrona!”; hice lo que me pidió y le chupé el pene mientras él tragaba y tomaba; tuve que satisfacerlo sexualmente y me dijo que me tragara el semen o me pesarÃa, tuve que obedecer y cuando se vino, me tragué su asqueroso lÃquido.
El pelón me tomó del cabello y me sacó de debajo de la mesa, de esa manera me obligó a subir las escaleras hasta la recámara que ocupaba con mi esposo; me aventó sobre la cama boca abajo, quedé atravesada y él se pasó al otro lado, quedando frente a mÃ; con una mano me sostuvo los brazos y me dijo que no gritara o me clavarÃa el cuchillo que blandÃa frente a mÃ; volteé un poco y vi al flaco atrás de mÃ; sentà sus manos abriéndome las nalgas, escupió en medio de ellas y colocó su largo pene en la entrada en mi ano; empezó a empujar, provocándome un intenso dolor; cerré los ojos y me mordà los labios tratando de no gritar, mi frente se perló de sudor mientras el tremendo garrote me partÃa el culo.
No pude aguantar más y grité: “¡AAAAHHHH, no, por favor ya nooo, me está matando, por favor, ya noooo!”; el pelón me dio dos tremendas bofetadas y me ordenó callar; me dijo que la próxima vez me clavarÃa el cuchillo en el ano en vez del pene de su amigo. El flaco le dijo que mejor me amordazara; yo prometà ya no gritar, pero el pelón hizo caso del consejo de su amigo; le dio a él mis brazos que me sostuvo desde atrás, abrió un cajón y sacó una trusa de mi marido; la hizo bola y me la metió en la boca; luego la aseguró con cinta impidiéndome hacer cualquier ruido.
Mientras tanto, el flaco entraba y salÃa gozando de mi ano; seguà gritando como loca pero ya no se escuchaban mis gritos.
El flaco terminó y llenó de semen mis entrañas; se salió y descansé solo unos segundos, los suficientes para que el pelón me clavara su miembro en mi adolorido ano; me lo clavó todo sin compasión, volvà a gritar sin lograr emitir ruidos; él se acostó sobre mà y colocó sus manos en mis pechos, acariciándolos; entró y salió, no tardó mucho en terminar también dentro de mà dejándome sumamente adoloridos el ano y los pechos.
El reloj de pared de la recámara marcaba las 2:18 de la mañana; ellos dijeron estar cansados y el flaco me llevó de nuevo al baño; me ató las manos al toallero y me hizo sentarme en el frÃo suelo debajo de el, luego me ató los tobillos al lavabo, dejándome sin posibilidad de moverme, me dejó puesta la mordaza, orinó y al salir me ordenó que me durmiera, que al dÃa siguiente tendrÃa mucho trabajo.
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