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Si les gusto mi historia anterior de Intimidad con mi amiga esto esta mejor.rnLo que les voy a contar sucedio hace 2 años exactamente antes de que el parque del Ajusco se llamara como se llama ahora Six Fl... donde hay juegos. |
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escrito por tiburon
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miércoles, 29 de octubre de 2003 |
David me habÃa invitado al cine y acepté gustosa, el chico realmente me gustaba, como habÃa hecho mucho calor durante el dÃa decidà ponerme algo fresco, una minifalda blanca, con una blusa de gasa habÃa sido mi elección, las alpargatas anudadas en mi pantorrilla daban el toque final, según yo me veÃa muy bien al admirarme en el espejo, mi madre que se arreglaba para irse al hospital me dijo que estaba muy hermosa, y me preguntó a quien iba a ver,
cuando sonó el timbre y sonriendo pÃcaramente le dije que a David y que ya estaba en la puerta. También David me encontró hermosa ya que lo constaté cuando lo vi babeando mientras me comÃa con la mirada de pies a cabeza; me causo risa ver la cara que puso y solo acertó a decir que me veÃa muy bien. Por el cristal polarizado del coche me di cuenta que David, que venÃa detrás de mÃ, no perdÃa de vista mis caderas, creo que ese efecto lo provocaba la tanga que me habÃa puesto, como todo caballero me abrió la puerta del coche y yo disimuladamente le dejé ver gran parte de mis muslos al sentarme en mi asiento, aunque evitó verme directamente, si lo hizo de reojo. Se subió al coche y me preguntó a donde querÃa ir, y cuando sugestivamente le dije que a donde él quisiera, corrigió la pregunta diciéndome que si cual pelÃcula querÃa ver. A mà me daba igual cual fuera siempre y cuando la viéramos acostados en el cuarto de un motel, pero solo le dije que cualquiera, asà que no dijo nada mas y me llevo derechito al cine; ¡que desilusión!, por las miradas que me echaba pensé que me propondrÃa algo, o por lo menos que me tomarÃa de la pierna, pero no, ni siquiera me tomó la mano. En el estacionamiento al cruzar al cine unos muchachos en un coche ultimo modelo nos dieron el paso, pero me dio la impresión que solo para verme a sus anchas, asà que caminé un poco más lento para que babearan a gusto, y David ni en cuenta, mientras hacÃamos la cola para comprar los boletos, llegó una pareja después, la chica era muy guapa y con un cuerpo perfecto, pero podÃa sentir como su pareja me desnudaba con la mirada, y se las ingenió para poder rozarme las nalgas sin que su novia se diera cuenta, cuando nos dirigimos a la dulcerÃa voltee a verlo y me sonrió con una picardÃa que me agradó, al parecer todos los hombres se daban cuenta que desbordaba feromónas por doquier, todos excepto David.
Ya en la sala, platicábamos de trivialidades mientras apagaban las luces, cuando vi que los chicos del estacionamiento se sentaban justo detrás de nosotros, y entre ellos platicaban de lo linda que era la chica que habÃan visto hace rato, al oÃrlos pensé que se trataba de mÃ, asà que decidà cerciorarme, al tiempo que me paraba y me inclinaba para decirle a David que irÃa al baño y que el cuidara los lugares, mis admiradores suspiraron profundamente, haciéndome caso David se levantó para que yo pudiera pasar bien y aunque habÃa espacio más que suficiente para pasar, me restregué contra él, y por fin David reaccionó, me tomó firme de la cintura y bajó un poco sus manos hacia mis caderas, no querÃa que me soltara pero lo hizo, y tuve que seguir con mi plan de la ida al baño; para mi sorpresa dos de los muchachos se levantaron y me siguieron, al tratar de abrir la puerta de la sala unas señoras que entraban la abrieron de pronto golpeándome, me eché hacia atrás y mis admiradores me atraparon, sentà sus manos en espalda y cadera, mientras que uno de ellos me frotó en el trasero su duro garrote y me preguntó casi en el oÃdo si estaba bien, asentà con la cabeza y le di las gracias por evitar que me cayera, aunque también le querÃa agradecer el manoseo y la rica frotada que me dieron, que me habÃa endurecido los pezones. En el baño aproveché para secarme un poco y de paso darme una rica dedeada recordando el duro miembro que se estrelló en mis nalgas. Cuando regresé a mi lugar le pasé el trasero frente a David, dándoselo a desear a él y a los tres de atrás. Le dije a David que me habÃan golpeado la rodilla con la puerta y sin pensarlo me la talló en el preciso momento que se apagaban las luces, me acurruqué en su pecho y él me abrazó sin soltar mi rodilla, eso me alegró, ya que poco a poco, comenzaba a acariciarme algo más que la rodilla, voltee a verlo y me di cuenta que estaba extasiado con tenerme en sus brazos, le di un beso en el mentón y otro más en el cuello, buscó mi boca y me beso apasionadamente, nuestras lenguas se acariciaban y mis dedos dentro de su camisa jugaban con sus bellos, mis ya erectos pezones amenazaron reventar mi sostén cuando David comenzó a jalar del tirante, y poco a poco bajó la mano hasta que atrapó por completo mi seno derecho sobre la blusa, suavemente pero con firmeza lo apretaba y masajeaba, yo estaba que hervÃa sobre todo porque ya no solo atacaba mi seno, su mano izquierda se paseaba de la rodilla hasta mi entrepierna, yo facilitaba el acceso separando levemente las piernas disfrutando de sus manos. Solo fueron unos minutos ya que al poco tiempo sólo se conformó con abrazarme, y se limitaba a darme besos en la mejilla de cuando en cuando. Ya casi al final de la pelÃcula cuando se acercó a darme otro casto beso, le ofrecà mi boca, y resultó ser un beso supercandente, sus manos para mi fortuna volvieron a la carga, pero ahora más atrevidas que hace rato, ahora buscó entrar en mi blusa y poco a poco fue haciendo a un lado el sostén hasta que logró pellizcar mi pezón arrancándome pequeños suspiros, mientras con la otra mano acariciaba mis labios vaginales por el borde de la tanga, tanta dicha tenÃa que ser correspondida, asà que acaricie la cabeza de su duro pene por encima del pantalón, y le dije al oÃdo que estaba tan caliente que harÃa lo que quisiera, en respuesta solo se retorció en su butaca y sentà que una conocida humedad se filtraba a través de su pantalón, por unos segundos más siguió tocándome, pero la pelÃcula llegaba al final y pronto encenderÃan las luces, asà que nos separamos y nos acomodamos la ropa, salimos del cine sin decir palabra, ahora los tres chicos de atrás miraban a David con verdadera envidia, y eso me hizo sentir más cachonda todavÃa, uno de ellos se tomó el paquete y se dio un par de jalones mientras me sonreÃa como ofreciéndomelo, con todo el descaro y cinismo del mundo, observando lo abultado que estaba, me lamà la comisura de los labios y le sonreà mientras lo hacia tragar saliva.
Cuando subimos al coche mi sangre hervÃa en mis venas y deseaba que David calmará mis ansias, asà que aprovechando la poca luz de afuera y los cristales polarizados, me arrojé sobre David antes que encendiera el motor, nos besamos y no tardó en atacar mis dos senos, en un instante que se separaron nuestras bocas, le murmuré que me los besara, y separándome por completo me desabotoné la blusa, el solo fue espectador hasta que me desabroché el sostén dejando al desnudo mis tetas, apoyé mis brazos en el toldo del coche y fue hasta entonces que se aproximó y los sopesó, acarició y pellizcó los pezones, por fin acercó su boca, pero solo le daba besos a uno y otro con cierta timidez, tomé su cabeza con mis manos y lo apreté contra mis tetas, la respuesta no se hizo esperar, succionó con fuerza provocándome un poco de dolor que acepté valientemente, ya que sus manos también actuaban enrollándome la falda en la cintura, apretaba mis nalgas y jalaba con fuerza de la tira de la tanga separándome los labios vaginales y haciendo que mojara aun más la prenda, de pronto un mordisco en los pezones me hizo saltar, en seguida se separó, y me eché hacia atrás y abrà más las piernas, titubeó en lanzarse sobre mi sexo y tuve que ayudarle, jale de lado la tira de la tanga y el como hipnotizado acercó su mano, frotó con la torpeza propia de un principiante, nada que ver con el David que asediaba a cuanta muchacha pasara por delante, después de dos o tres lastimeros roces, preferà mamársela y sin decirle nada, me levanté y acaricié por encima del pantalón, él cerró los ojos y se dejo llevar, cuando logré abrir el cierre del pantalón vi que su trusa estaba completamente mojada, se habÃa venido mÃnimo un par de veces, apenas logré sacar su juvenil tronco, este estalló sobre mi mano, como tocado por un rayo me separó diciéndome que se tenÃa que ir. ¿Qué cosa?, estaba dispuesta a coger hasta saciarnos y él se tenÃa que ir, en mis ovarios ya sentÃa ese dolorcito que indica que ya no puedes aguantar más y necesitas ser penetrada, mientras él apresuradamente se cerraba el pantalón. No me quedó más remedio que acomodar mis ropas y tragarme el coraje. Solo abrió la boca para preguntarme si me dejaba en mi casa, le respondà que no, que me dejará en el centro, y en silencio condujo las próximas cuatro cuadras, en el parque central le pedà que me dejara, y deteniendo el coche me dijo que luego me hablaba, la verdad me importaba poco si lo hacia o no, estaba totalmente desilusionada y con muchas ganas de ser cogida.
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